Fue Hipócrates, padre de la medicina occidental, el que dio una buena definición de dieta, del griego "diaita", para referirse a una forma de vivir la vida armónicamente, con un cuidado especial en preparar y seleccionar los propios alimentos.

Los problemas de salud de hoy en día, en su mayoría son consecuencia de los nuevos hábitos alimenticios adoptados con la civilización moderna de nuestras sociedades: comida rápida, alimentos procesados y enlatados, etc., que tienen como resultado una dieta con alto contenido en grasa saturada, pocos cereales, fruta y verdura, mucho azúcar y productos lácteos, y muy pocas vitaminas, minerales, sustancias antioxidantes y fibra.

La dieta equilibrada es la que resulta de elegir adecuadamente los alimentos que proveen los nutrientes necesarios para el sustento y la procedencia de éstos. Alimentos, naturales, frescos y de temporada con una cocción adecuada para conservar los nutrientes que poseen.

La dieta más equilibrada es aquella que resulta en el mejor estado de salud para cada uno. Depende de la constitución y condición individual, del medio en el que vivimos, de nuestro momento en el ciclo vital u de nuestro gasto energético. Eligiendo los alimentos más adecuados y evitando los que nos alejen de este estado óptimo de salud.

Es necesario recuperar la intuición para escuchar las necesidades de nuestro cuerpo para hacer una elección óptima de alimentos que podamos digerir, asimilar perfectamente, eliminar sus residuos y que sean adecuados a nuestro estado (físico, mental y espiritual), al clima y a la actividad realizada, para gozar de un estado óptimo de energía que nos llene de vitalidad, entusiasmo y fuerza para emprender nuestros propósitos.

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